La iraní exiliada Samira Azuzman denuncia la falta de legitimidad del régimen de Irán ante los ataques israelíes y estadounidenses, destacando la ausencia de refugios, información y conexión a internet para la población durante los bombardeos que destruyen infraestructura misilística y sedes de la Guardia Revolucionaria.
Azuzman explica que el régimen usa escudos humanos al evacuar presos políticos a cuarteles militares y ubicar bases en zonas pobladas, mientras el país sufre escasez extrema de comida, agua y electricidad, con la mayoría en pobreza. Revela protestas masivas de jóvenes desde enero, con más de 40 mil muertos en represiones que obligaron al régimen a usar mercenarios afganos, libaneses e iraquíes.
En la disidencia exiliada, un 80-85% rechaza el régimen y más del 60% apoya al príncipe Reza Pahlavi como líder transitorio para un gobierno de 2-3 años, con planes publicados para educar en democracias, formar parlamento y constitución nueva, permitiendo elegir modelo como democracia parlamentaria europea.
Azuzman describe el mapa de ataques en ciudades clave como Teherán, Isfahan, Shiraz, Tabriz y Qom, donde el régimen colocó instalaciones militares y nucleares como Natanz y Fordow cerca de civiles para disuadir ataques, desviando ríos para enfriar reactores y secando ciudades.
Estados Unidos bajo Donald Trump y Israel exhortan a iraníes a tomar su destino, mientras la experta aclara cifras aproximadas sin estadísticas oficiales, prediciendo referéndum post-caída del régimen.