Estados Unidos e Israel alcanzaron casi 2.000 objetivos en Irán con más de 2.000 municiones en menos de 100 horas desde el inicio de la Operación Furia Épica, degradando gravemente las defensas aéreas iraníes, destruyendo cientos de misiles balísticos, lanzadores y drones.
El portavoz militar Pat Cooper confirmó ataques precisos de bombarderos B-2, B-1 y B-52 contra instalaciones de misiles y puestos de mando iraníes. Además, la armada iraní fue diezmada: 17 buques hundidos, incluido su submarino más operativo, dejando sin naves iraníes en Golfo Pérsico, Estrecho de Hormuz y Golfo de Omán.
Conductores de La tarde destacaron el día 5 de la guerra, ataques a Turquía no por error, OTAN interceptando sin intervención confirmada, y advertencias rusas sobre poder nuclear que podrían brutalizar el conflicto. El Estrecho de Hormuz permanece cerrado salvo a barcos chinos por intereses con Irán.
El secretario de Defensa Pete Hegseth declaró en el Pentágono que Estados Unidos gana la guerra contra Irán de forma devastadora, decisiva y sin piedad, con métricas cambiando y más fuerzas llegando tras cuatro días.
Rusia se posiciona como mediador: Vladimir Putin ofreció al rey de Baréin Hamad bin Isa al-Jalifa estabilizar Oriente Medio, advirtiendo amenazas a aliados árabes rusos por ataques a Teherán y ciudades estratégicas bajo pretexto nuclear.