España exige a las potencias cesar hostilidades en Medio Oriente y priorizar diálogo, rechazando involucrarse activamente y negando bases aéreas o territorio a Estados Unidos para la guerra.
El líder español defiende coherencia en valores aplicados a conflictos como Ucrania, Gaza, Venezuela y Groenlandia, afirmando que su posición no es ingenua sino coherente, y rechaza ser cómplice de acciones contrarias a valores e intereses mundiales por miedo a represalias, con confianza en la fortaleza económica, institucional y moral de su país.
Desde Estados Unidos, la corresponsal Andrea Eitman reporta una pelea paralela entre Washington y Madrid, con España en la vereda opuesta diciendo no a la guerra, calificado como discurso socialista propio de izquierda, demócratas y comunistas, mientras Trump presenta a Irán como mal aliado y busca imponer liderazgo en la región y Occidente.
Portugal ofrece sus bases a EEUU en contraste con España, y Trump afirma no necesitar permisos; se especula sobre duración de la guerra Israel-Irán, con Irán debilitado pero dispuesto a inmolarse en guerra ideológica y religiosa, complicando diplomacia; posible impacto en precios de productos españoles como jamón y vino por aranceles.
La gente en calle pregunta cuánto durará el conflicto y cuántas muertes habrá, en medio de elecciones midterm en EEUU donde precios de petróleo podrían subir por bloqueos.