El consumo de lácteos en Argentina cayó un 5,6% interanual en enero según el Observatorio de la Cadena Láctea, alcanzando niveles mínimos históricos solo por encima de 2024, primer año de gestión de Javier Milei.
La leche fluida bajó un 5%, la leche en polvo un 23%, los yogures un 9,9% y el dulce de leche un 15,3%, reflejando la crisis alimentaria donde los hogares se endeudan para comer.
Este dato desmiente el discurso oficial sobre la dinámica de la crisis de ingresos y deterioro del mercado laboral, junto a la destrucción de empleos y caída del poder adquisitivo de salarios y jubilaciones.
Los indicadores de consumo masivo siguen desplomándose en alimentos básicos de las mesas argentinas.