La recaudación impositiva cayó casi el 10% por séptimo mes consecutivo, ratificando el bajo nivel de actividad económica que Javier Milei mencionó en su discurso ante el Congreso.
Los impuestos más afectados son el IVA, ligado al consumo doméstico, derechos de aranceles por menor importaciones relativas, e impuesto al cheque, todos impactados por la recesión.
El desagregado confirma baja actividad: menos consumo e importaciones pese a subidas previas. Esto obliga al gobierno a ajustar el gasto público para mantener el superávit fiscal.
Ya son nueve o diez meses de caídas sostenidas, no explicadas solo por rebajas impositivas, señalando un problema estructural en la economía argentina.