Cristiano Rataglia describió a su amigo Luca di Montezemolo, con quien se crió y habla semanalmente, como un tipo empático que estudió con él y llegó a ser presidente de Ferrari 20 años, Fiat y Confindustria italiana.
Al lado de estas figuras con poder real, definió el poder político como 'tremendamente seductor', ejemplificando con Alberto Fernández, para quien fue una seducción real sin metáfora.
Sin embargo, enfatizó que personas como Luca o Gianni eran simples, con ganas de vela, bar o tenis, y que el Estado depende de los hombres al mando, por lo que hay que votar bien para administrar correctamente.