Matías Pérez Mangui criticó en tres claves el monetarismo del gobierno y el FMI, afirmando que bajar la inflación cierra empresas y genera menos trabajo.
El enfoque reduce todo a la cantidad de dinero circulante, ignorando industria, pymes, trabajo y pobreza, priorizando producción secundaria.
La historia muestra que ajustes financieros llevan a desindustrialización, pobreza y especulación, ordenando números falsos pero desordenando la vida familiar.
La salida es trabajo y producción, no pseudoestabilidad contable.