Un joven de 22 años fue detenido al intentar ingresar cocaína oculta en cañoncitos con dulce de leche y bochitas a una comisaría, donde llevaba facturas para presos a las 9 de la noche.
Los vigilantes notaron el peso extraño en las facturas marca cañón durante el protocolo de revisión, sospechando por el horario inusual y el contenido pesado pese a camuflaje con azúcar impalpable.
Al escarbar con el dedo en los cañoncitos, encontraron seis bochitas de droga divididas en tres por factura, amarronadas por el dulce de leche; llamaron a la División de Protocolos y lo detuvieron.
Panelistas ironizan que la policía tenía información previa y bromean sobre facturitas caseras con mate para celebrar.