Nahuel Gallo permanece en el edificio Sentinela sometido a exámenes psicológicos y clínicos tras 440 días de cautiverio, evaluando su estado por malnutrición, huelga de hambre y falta de vitamina D.
Estaba desnutrido por alimentación incompleta en prisión, agravada por angustia e incertidumbre que reduce asimilación nutricional. Su estado general está estabilizado pero requiere abordaje psicológico profundo por shock postraumático.
Fotos muestran su deterioro físico en prisión, con posturas encorvadas pese a salidas escenificadas. Necesitará acompañamiento multidisciplinario prolongado y apoyo familiar clave.