El gobierno de Javier Milei mantiene retenido al gendarme Nahuel Gallo en el edificio Sentinela de Gendarmería bajo excusas de estudios médicos y evaluaciones psicológicas, para "lavarle la cabeza" y evitar que revele el abandono sufrido durante 448 días preso en Venezuela.
La AFA, liderada por Claudio "Chiqui" Tapia, gestionó la liberación en contacto con Delcy Rodríguez y la federación venezolana de fútbol, sin intervención del gobierno argentino pese a opciones como llamar a Maduro o usar intermediarios como José Luis Zapatero o Oscar Laborde.
Panelistas debaten si el gobierno ignoró a Gallo por convenir ideológicamente a su discurso victimista, mientras la familia fue convencida por Patricia Bullrich de no viajar a Venezuela por miedos infundados de quedar presa. La diputada Marcela Pagano participó en gestiones, pero el rol de la AFA fue clave en el último tramo logístico para evitar que Gallo volviera a la celda.
Ahora, tras su llegada en avión de la AFA, Gallo permanece aislado según Clarín, pero el programa cuestiona si es retención real para silenciarlo, comparándolo con su cautiverio venezolano y exigiendo transparencia con parte médico público.