Nahuel Gallo, el gendarme liberado tras 448 días preso en Venezuela, permanece en el Edificio Sentinela sometiéndose a exámenes físicos y psicológicos para evaluar su estado.
La Gendarmería decide su futuro: no puede pedir la baja por falta de años de servicio, pero evalúan trasladarlo de Uspallata, Mendoza, a Buenos Aires para estar cerca de su familia. Comparte almuerzos y cenas con jefes, anoche con su esposa e hijo comiendo carne al horno a cuenta gotas por su huelga de hambre previa y condición debilitada.
Su esposa contó en entrevista que están felices tras la pesadilla innecesaria de desaparición forzada; Nahuel extrañó Argentina y su bandera. Planean reuniones con Patricia Bullrich primero y posiblemente con el presidente Javier Milei antes de su viaje a EE.UU.
La Justicia Federal pedirá su declaración para la causa por extradición de Maduro, mientras surge tensión política entre Ejecutivo y AFA por detalles de su regreso en avión estadounidense.