Nahuel Gallo, gendarme argentino liberado tras 448 días preso en Venezuela, pasa su segunda noche en Argentina disfrutando de su familia, con su esposa Dina Sena y su hijo de tres años.
La ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva visitó el edificio Centinela para chequear su salud física y psicológica: estudios dan bien, pero recibe apoyo profesional por el cautiverio, hambre y mala alimentación.
En paralelo, Germán Giuliani, otro argentino detenido sin explicación en Caracas desde abril de 2025, lleva 287 días preso en la cárcel Yare III por acusaciones de terrorismo y narcotráfico, pese a estar por motivos laborales.
Su familia, desesperada, solo recibe llamadas de dos minutos cada 15 días. La liberación de Gallo les da esperanza: otros liberados mandaron mensajes de Giuliani diciendo que está bien y espera ser el próximo.
Reclamos diplomáticos no rindieron frutos hasta ahora.