El ejército israelí destruyó el 50% de los lanzamisiles balísticos de Irán, unos 200 aparatos, e impidió la producción de 1.500 misiles adicionales, según informó previamente.
Israel desmanteló docenas de lanzadores y plantas vinculadas a Irán, activando su escudo protector ante misiles entrantes, aunque algunos impactaron en Tel Aviv y norte del país.
Los ataques estadounidenses e israelíes más extensos contra Irán en años alcanzaron una estación de policía y el área circundante en la capital iraní, dejando escombros como muestran las imágenes.
En estos bombardeos murió el líder supremo de Irán, Ali Khamenei, en medio de la escalada de ataques mutuos que continúan en la región.