El panel muestra cómo Juanicar recibe placa planta en Gran Hermano porque gran parte de la casa desconfía de él y lo deja de lado, mientras él cuenta votos en una ronda interrumpida por preguntas picantes sobre si puede hablar o está jugando.
Juanicar llora al sentirse excluido de los grupos y va al confesionario, donde confiesa abiertamente que usa el llanto como estrategia de actor para generar empatía y compasión en los demás participantes, explicando que busca revertir la desconfianza y que lo ven como sensible.
Big Brother le pregunta si finge y Juanicar admite que sí lo utiliza cuando lo necesita, destacando que identificó a la gente más humana en la casa. El panel debate si su estrategia funciona, algunos lo defienden por intentarlo jugar mientras otros critican que finge mal y revela demasiado en confesionario.
Comparan su táctica con la de participantes anteriores como Abus y Romina Uri, que lloraban mejor, y señalan que no pega afuera porque el público prefiere al más débil. Luego mencionan la manipulación de Janina Sili, que saca fichas y arma todo con facundia.
El segmento cierra con escenas de la casa donde todos corren a tocar el timbre para una espontánea o fulminante, con la venezolana destacada, mientras Franco relata cómo lo empujaron en la carrera.