Andrea del Boca ha resurgido como un ave fénix en la televisión, con su característico llanto que recuerda viejos tiempos, pero el panel cuestiona si esto es un intento desesperado por lavar su imagen ante un posible ingreso a Gran Hermano. Los conductores critican duramente su participación en un reality, argumentando que con su familia involucrada en Telefe no debería rebajarse a eso.
Revelan anécdotas picantes como su romance con Diego Sofovich y que Bernardo Neustadt le dejó bienes en uno de sus testamentos, visitándolo en su casa de Martínez. El panel se burla de su inactividad actual, imaginando su rutina diaria ociosa con tostadas y mermelada, sin ofertas laborales.
Algunos panelistas sienten pena por su situación, pero otros la tildan de necesidad económica, cuestionando qué hizo con la plata de tantas novelas producidas por su familia. Hay chistes sobre su llanto falso y consejos para quedarse en casa viendo repeticiones en lugar de competir en realities.
El debate se calienta con indirectas sobre hambre de guita y resentimientos, destacando que nuevas generaciones no la conocen y necesita figurar.