Israel bombardeó la emisora estatal IRIB en Teherán, generando columnas de humo y explosiones visibles, en una intensificación de la guerra aérea.
Simultáneamente, las fuerzas israelíes avanzan por tierra sobre Líbano, mientras un representante de Hezbollah, calificado como grupo terrorista, llamó a ampliar el conflicto y contraatacar.
Gran Bretaña envió un destructor a Chipre, sumándose a Francia, ante la complejidad de la situación.
El FMI advirtió sobre un potencial impacto global en la economía por la guerra, y Irán reporta 787 muertos por los ataques, aunque la información de países en guerra no es fidedigna.
Los residentes bloquean carreteras para huir de ciudades tras las bombas.