Irán emplea como arma distintiva en la Tercera Guerra del Golfo los drones kamikaze, aviones no tripulados con bandera iraní que cuestan solo 20.000 euros cada uno y se llaman "mártir" en árabe.
Estos drones se lanzan en enjambre para abrumar las defensas aéreas como la Cúpula de Hierro de Israel o sistemas similares en Emiratos Árabes. De 689 lanzados desde la tarde, 645 fueron interceptados, pero 44 impactaron en embajadas de Estados Unidos en Arabia Saudita (Riad), hoteles y aeropuerto de Dubái, y puntos en Qatar (Doha).
Irán evita usar sus misiles balísticos clave, optando por esta táctica barata y masiva para confundir radares antiaéreos.