Guillermo Franchella reaparece y admite la desoladora falta de trabajo en la ficción argentina, donde no se filma casi nada y desapareció la TV abierta, afectando a sus hijos actores.
Recuerda épocas de unitarios y tiras diarias con continuidad laboral, ahora inexistente, y aclara que su crítica anterior iba al cine premiado que da la espalda al público y no representa a nadie.
El panel muestra clips viejos donde Franchella rechazaba subsidios a cine de élite con cuatro espectadores, generando grieta con colegas como Pablo Echarri, quien lo tildó de ignorante o mala persona.
Franchella defiende la existencia de cine comercial y de autor, pide autonomía financiera para el INCAA postergada al 2028, y desea que se siga rodando pese a la polémica.
Critica la carencia de cultura general en el debate y lamenta que opiniones caigan en la grieta política sobre promoción cultural.