Una pareja argentina radicada en Israel desde hace cuatro años relató en vivo cómo enfrentan las alertas de misiles con sirenas y refugios, prefiriendo esa rutina a la inseguridad que vivieron en las calles de Argentina, donde sufrieron asaltos violentos.
Explicaron que sus hijos, de 18 y 16 años al mudarse, resistieron inicialmente dejar amigos y adolescencia en Buenos Aires, pero hoy valoran la libertad, como cuando el menor pudo usar bicicleta eléctrica solo por primera vez sin temor, algo imposible en Argentina.
Durante la entrevista, sonó una sirena y mostraron su cuarto de seguridad estanco con ventilación, aire acondicionado, comida y bebidas preparadas; los hijos saben ir a refugios zonales vía app, incluso en festividad de Purim, donde niños bajan disfrazados sin perder la expectativa del festejo.
La familia, con la esposa psicóloga y Claudio en capacitación, enfatizó que la vida continúa normally: trabajan, hay conectividad total y carritos con música animan las calles, contrastando con el horror parental ante el conflicto pero priorizando normalidad para los chicos.
En Argentina quedaron familia como padres y suegra; mandaron besos y destacaron que Israel recibe inmigrantes facilitando revalidación profesional y trabajo desde jóvenes.