Benjamín Netanyahu afirma que Israel y Estados Unidos están creando condiciones para que el pueblo iraní cambie su régimen, abriendo paso a la paz con Arabia Saudita y una era de paz regional. Es el cuarto día de guerra: Israel envía tropas a Irán por primera vez, bombardea Teherán, elimina al líder de Hezbollah y convoca 100.000 reservistas; Irán cierra el Estrecho de Hormuz, destruye una base estadounidense en Bahréin con drones y misiles, y ataca vecinos.
Donald Trump amenaza con represalias y destaca reservas ilimitadas de municiones en EE.UU. Fuentes indican que la campaña avanza rápido, posiblemente en una semana. Francia y Grecia movilizan fragatas y cazas en el Mediterráneo. Expertos como Zahid Chaya, de la Universidad Austral, describen un escenario desmadrado: EE.UU. esperaba un ataque corto para presionar negociaciones nucleares, pero Irán escaló contra aliados del Golfo, generando protestas chiitas en Bahréin e Irak contra gobiernos y embajadas estadounidenses.
Israel planea invadir el sur del Líbano; Qatar derriba dos aviones iraníes y Emiratos Árabes cortan lazos diplomáticos. Chaya cuestiona el optimismo de Netanyahu y revela que Irán concedió eliminar su plan nuclear el jueves según el canciller de Omán, pero ataques ocurrieron sábado. Marco Rubio confirma que EE.UU. aceleró por inteligencia compartida con Israel para actuar en conjunto.
El objetivo de Trump es el cambio de régimen tras matar al líder supremo de 86 años, pero Chaya duda de viabilidad corta sin invasión terrestre, similar a la guerra de 2025 que unió iraníes contra invasores. Alejandro, otro analista, critica a Trump por falta de apoyo doméstico (27%) y Senado, prediciendo prolongación. Riesgos incluyen rearme regional, proliferación y nuevas alianzas como Golfo presionando contra ataque a Irán.