La corresponsal Andrea Eitman reporta desde Estados Unidos un clima de miedo con seguridad reforzada en ciudades clave como Washington, New York, Miami y Los Ángeles por temor a atentados terroristas tras la escalada entre Irán e Israel.
Edificios gubernamentales incrementaron policía y revisaciones, mientras empleados federales recibieron mails alertando riesgos en sedes, clubes y sinagogas. Israel eliminó al líder de Hezbollah, grupo terrorista patrocinado por Irán, y misiles continúan intercambiándose.
Donald Trump calificó a los iraníes como "gente malvada, loca y terrorista" con la que no hay diálogo posible, exigiendo que Irán deje de producir misiles, desmantele su programa nuclear y cese de financiar grupos terroristas responsables de atentados en Argentina, Alemania, España e Israel.
La guerra revive el recuerdo del 11-S en EEUU, con Irán debilitado tras eliminar 49 líderes terroristas en la operación "Furia Épica" de EEUU e Israel. El hijo de Ali Khamenei fue electo nuevo líder supremo, pero aliados como Rusia y China le soltaron la mano ante el impacto económico global por el cierre del estrecho de Ormuz y alza del petróleo.
EEUU teme ataques de "células dormidas" o "lobos solitarios" radicalizados, como recientes incidentes en Museo del Holocausto y Texas. Trump prometió escoltar buques petroleros para evitar bloqueo, calmando bolsas en baja, aunque solo el 25% de americanos apoya la guerra, priorizando economía cotidiana.