El conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel escaló a una guerra regional en el Golfo Pérsico, con ataques mutuos desde el sábado: EEUU e Israel bombardearon bases militares y puntos estratégicos del régimen iraní, mientras Irán respondió lanzando misiles balísticos contra bases en Kuwait, Bahréin, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudita.
Expertos destacan el rol del Estrecho de Ormuz como cuello de botella clave, controlado por Irán al norte y Oman al sur; Oman actúa como intermediario pidiendo contención internacional para evitar descontrol. El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), similar a una OTAN árabe, une a estos países afectados por los ataques iraníes.
La estrategia de Irán cambió: en vez de atacar directamente Israel (protegido por cúpulas antimisiles como Iron Beam), optó por bases aliadas de EEUU, pero analistas lo ven como error al aislarse regionalmente. EEUU demuestra superioridad militar con pocas bajas, retomando liderazgo global en detrimento de China y Rusia.
Para Argentina, las negociaciones de aranceles sobre acero y aluminio con la Casa Blanca quedan en segundo plano ante el foco total de EEUU en el conflicto; el gobierno insiste en mantener fundamentals económicos como equilibrio fiscal y no emisión para enfrentar volatilidad.
El dólar global cayó levemente pese a tensiones, beneficiando a Argentina que compra reservas; datos de recaudación muestran caída real del 9%, pero el foco es sostener estabilidad interna.