Estados Unidos e Israel dañaron gravemente la infraestructura de lanzamiento de misiles iraníes, obligando a Irán a responder principalmente con drones de bajo costo, valorados en unos 30.000 euros cada uno, en contraste con misiles caros. Israel confirmó un ataque a la planta nuclear de Natanz, donde científicos trabajaban en la pieza final para armas nucleares, en un momento estratégico.
Drones iraníes impactaron la embajada de Estados Unidos en Riad, Arabia Saudita, la refinería Ras Tanura —la más importante del mundo—, bases militares estadounidenses en la región, aeropuertos e infraestructuras energéticas en Irak, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Omán. Benjamin Netanyahu declaró que Israel está dispuesto a enviar tropas a territorio iraní si es necesario, mientras Donald Trump advirtió sobre posibles acciones similares.
El conflicto, que comenzó en la madrugada del sábado, escaló con ataques a puntos estratégicos como la base Príncipe Sultán y embajadas, afectando más de 40.000 soldados estadounidenses en la zona. Irán designó previamente a Mojtaba Khamenei, hijo de Ali Khamenei, como nuevo líder supremo en una reunión bombardeada por Israel, presionada por la Guardia Revolucionaria.
Los precios del petróleo se dispararon, con Brent en 81,90 dólares (+5%) y WTI en 74,67 dólares (+4,8%), pero moderados tras el anuncio de Trump de seguros de riesgo político para el comercio marítimo en el Golfo Pérsico vía la Corporación de Finanzas para el Desarrollo de EE.UU. La tensión por el posible cierre del Estrecho de Hormuz, vital para el 20% del petróleo mundial y dependiente en 38% de China, generó pánico global.
Bolsas cayeron fuerte: Wall Street -2,2%, Europa (DAX -3,5%, CAC 40 -3,45%), Asia (Kospi -7,24%, Nikkei -3,06%). El anuncio de Trump morigeró las bajas, pero el impacto económico se expande mundialmente por el abastecimiento energético en riesgo.