La guerra en Irán provoca efectos colaterales en el comercio global, con barcos contenedores esperando en Ciudad del Cabo, Sudáfrica, nuevas rutas tras el cierre del Estrecho de Hormuz.
Por este paso transita el 20% del petróleo mundial y una parte relevante del gas natural licuado, según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos y la ONU.
La escalada del conflicto en Oriente Próximo obliga a redirigir mercancías, afectando el comercio energético global.