Natalia lleva a la joyería dos broches victorianos comprados por su madre en Europa, piezas únicas de épocas romántica y media, posiblemente de duelo con onyx, plata, oro y diamantes antiguos opacos típicos de la era.
Lourdes, la tasadora, examina los broches y confirma su autenticidad victoriana, sugiere buscar la tercera pieza de la época media para mejorar el precio, y evalúa el reloj Howard patentado desde 1911 aunque con malla posiblemente cambiada y más brillante.
Natalia explica que los broches son herencia sentimental de su madre fallecida y el reloj de un exnovio que lo abandonó, solo quiere cotizar por ahora para decidir.
La tasadora ofrece una cotización total de 9.700.000 pesos por las tres piezas, anota el valor con fecha para Natalia, quien queda impresionada y agradece las recomendaciones del lugar visto en publicidades online.