Nahuel Gallo, el gendarme argentino liberado tras 448 días de detención arbitraria en Venezuela, se reunió con su esposa María Alexandra Gómez y su hijo Víctor en el predio FBO del Aeropuerto de Ezeiza. Llegó en un Learjet de la AFA con escala en Chile, organizado por dirigentes, y lució su uniforme de gendarmería con orgullo, como contaron compañeros de celda.
La familia sufrió un calvario con acusaciones disparatadas del régimen chavista, negaciones de su presencia en la cárcel del Rodeo y un limbo de incomunicación total. Otros presos políticos, venezolanos y extranjeros como Iván Colmenares, confirmaron su detención y alzaron la voz por su libertad. Fueron cinco argentinos en esa situación, y aún queda preso el abogado Germán Darío Giuliani.
Carolina Moroso compartió la foto exclusiva del reencuentro emotivo con Víctor, de tres años, que pasó dos cumpleaños sin su padre. Nahuel cantó el himno argentino en prisión y se mostró fuerte tras chequeo médico de rutina. La cobertura destaca el rol clave de la AFA vía contacto con la Federación Venezolana de Fútbol, cercana a Delcy Rodríguez.
Actores como el Foro Penal Venezolano y anónimos arriesgaron todo por visibilizar el caso, reconocido por el canciller. Es un alivio en la lucha por derechos humanos en Venezuela, con más de 500 presos políticos pendientes.