Los cárteles mexicanos Jalisco Nueva Generación (CJNG) y Sinaloa formaron una alianza para controlar la ruta de droga entre Salta y Bolivia, comprando toda la hoja de coca en el Chapare y transportándola vía avionetas a puertos del Paraná con destino a Europa y Australia. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del CJNG, genera temores de mayor violencia en la región, donde sus lugartenientes ya operaban.
En un audio impactante, el Mencho amenaza directamente al jefe de policía mexicana, quien responde sumisamente como empleado. El narcotraficante, ex policía municipal en Jalisco, enfrentó a cárteles como Zetas, Golfo y Sinaloa, derribó un helicóptero militar en 2015 y controlaba dos terceras partes de México con rutas de fentanilo, cocaína y metanfetamina hacia Estados Unidos. Estados Unidos ofrecía 15 millones de dólares por su captura.
Especialistas Mario Medrano Montoya y Rubén Fleischer advierten que el CJNG no termina: herederos como el hijo del Mencho, El Sapo (brazo armado) y El Jardinero toman el control, con infiltrados y vigilancia de EE.UU. reduciendo su libertad. La muerte beneficia a Washington pero complica a México, con posible histeria colectiva y recrudecimiento de violencia.
Presionado por Donald Trump, quien amenazó invadir si no actúan, el gobierno de Claudia Sheinbaum recibe ayuda de inteligencia estadounidense. Tras la caída del Chapo Guzmán hubo reordenamiento; aquí, expertos ven un cimbronazo temporal pero continuidad del cartel en 22 estados.
El Mencho simbolizaba el ascenso violento del CJNG, ahora Diosdado Cabello queda como el más buscado por EE.UU. en la lista de recompensas.