Los cárteles mexicanos Jalisco Nueva Generación y Sinaloa han formado una alianza para controlar la frontera caliente de la droga entre Salta y Bolivia, comprando toda la producción de hoja de coca en el Chapare y transportándola vía avionetas narco a puertos del Paraná con destino a Europa y Australia. La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, el Mencho, líder del CJNG, desata temores de violencia creciente en la región, ya que sus lugartenientes ya operaban en Argentina.
Panelistas advierten que el gobierno argentino sabe de esta presencia transnacional, que incluye logística del Primer Comando da Capital (PCC), y que la situación geopolítica en el Caribe obliga a los narcos a usar esta ruta alternativa ante conflictos entre EE.UU. y Venezuela. El Mencho actuaba como árbitro de conflictos narco en México, y su ausencia podría generar caos con luchas por el control territorial.
Se reproduce un audio impactante donde el Mencho amenaza al jefe de policía con insultos y muerte si no libera a sus hombres, mostrando la sumisión de autoridades mexicanas similares a casos en Rosario, Argentina. Expertos destacan que el operativo que lo mató requirió un año de inteligencia de EE.UU. y México, cambiando el paradigma post-Chapo Guzmán.
Claudia Sheinbaum responde afirmando control total pese a bloqueos en 20 estados mexicanos, posicionándose por encima de Donald Trump, aunque críticos señalan que el gobierno previo de AMLO con "abrazos no balazos" fortaleció estos cárteles. El Mencho, con carrera desde vender heroína a policías a los 20 años, ya intentaba invertir en Argentina en 2009.
La biografía revela su origen humilde, control de 32 estados y frente a Zetas, con recompensa de 15 millones de dólares de EE.UU. Su muerte en traslado hospitalario tras enfrentamiento deja interrogantes sobre sucesión y onda expansiva en Sudamérica.