Rocío Marengo profundiza en su emotivo relato sobre el nacimiento prematuro de su hijo Isidro (Isi), nacido a los ocho meses por cesárea de emergencia debido a desprendimiento de placenta, quien pasó 20 días en neonatología con sondas y luces bilirrubina. Destaca que los órganos estaban desarrollados y que salió con el bebé, aunque reconoce desenlaces más complejos en otros casos.
Eduardo Fort actuó de manera espectacular como compañero y padre, fascinado y divertido con el bebé, jugando a pasárselo en la cama como un juguete. Marengo confiesa que Fort le dijo que lo habría tenido antes de saber lo maravilloso que era ser padre. La maternidad borró sufrimientos previos como tratamientos hormonales, pérdidas y reposos, viéndolo como parte del camino positivo.
Reacciones familiares fueron intensas: amigas llorando, su mamá feliz, unión con hermanos de Fort que ahora ven a Isi como hermano. Panelistas se emocionan con su historia de espera dura y decisión de poner el cuerpo. Marengo anima a no bajar los brazos y destaca que ser mamá tardía es común hoy por realización profesional previa, sin arrepentirse de priorizar carrera.
Explica que Isidro surgió semanas antes del parto, inspirado en el campo y su papá, con significado de fertilidad y sabiduría, prefiriendo "Isi" a otras opciones. Consideró adoptar sola pero feliz de compartirlo con Fort. Habla de su breve paso por Escuela de Cocina, reemplazando a Solita Tobal, donde la recibieron bien aunque se sintió "madera" por el embarazo, lamentando el fin del programa.
Planes futuros incluyen stream magazine los jueves en Murat, posible regreso a Bondi Superpoderosa, paddle en vez de hockey con Dalma Maradona y Pamela, y viaje a Chile por laburo, todo mientras amamanta y se siente plena.