Gabriel Puricelli, analista internacional, critica las intervenciones fallidas de Estados Unidos en Afganistán y Libia, donde tras 20 años el primero tiene gobierno talibán y el segundo carece de gobierno estable, destacando el fracaso sistemático en salir de los conflictos.
Explica que Estados Unidos se autoabastece de petróleo y no necesita el iraní ni el venezolano esencialmente, pero mantiene refinerías ociosas en el Golfo de México que requieren crudo venezolano pesado, y en ambos casos hay tentación por el control de recursos.
El cierre del Estrecho de Ormuz afecta el 20% de las necesidades energéticas globales, impactando economías como China e India, con alternativas como oleoductos en Arabia y rutas terrestres, pero eleva precios del Brent a 80 dólares y gas europeo por decisión de Qatar.
Rusia emerge como gran beneficiaria, con su bolsa subiendo, al suplir petróleo y gas ante sanciones que podrían flexibilizarse, en un escenario paradójico donde violadores del derecho internacional como Rusia ganan.
Puricelli enfatiza que estas acciones responden al poder personal de Trump, quien desplaza fuerzas masivas sin preparar a la población, priorizando imagen sobre instituciones, en un mundo cada vez más inseguro con riesgos nucleares como advierte Rafael Grossi.