El secretario de Defensa de Estados Unidos Bill Hetzet afirmó que no se descarta el envío de tropas a territorio iraní ni ataques a pozos petroleros, en el marco de la operación militar ordenada por Donald Trump tras la muerte del líder supremo Ayatollah Ali Yamenei. Hetzet comparó la situación con Irak, aclarando que esta misión busca destruir las capacidades de defensa de Teherán en un plazo de hasta seis semanas, priorizando una victoria rápida.
El Pentágono destacó la superioridad aérea estadounidense y la preparación para un conflicto extendido, mientras Trump fijó un plazo inicial de cuatro semanas. No se anunciarán planes operativos específicos para mantener la ventaja estratégica.
En paralelo, seguidores del príncipe Reza Pahlavi se manifestaron en la sede de Naciones Unidas en Ginebra celebrando la muerte de Yamenei y exigiendo no negociar con el régimen iraní moribundo. Participantes como Agui Basti, presidenta de una asociación médica, expresaron alegría por un primer paso hacia el fin de la revolución islámica y la libertad de Irán. Se reportaron celebraciones similares en todo el país.
Europa observa con cautela: Ursula von der Leyen y Kaja Kallas ven un punto de inflexión con mayor libertad posible para el pueblo iraní, aunque imprevisible. La embajada iraní en Nueva Delhi izó bandera a media asta. Irán enfrenta capacidad limitada de misiles de hasta 2.000 km.
El conflicto se extiende: Israel ordenó evacuar 53 pueblos en el sur de Líbano ante ataques de Hezbollah, que ingresó formalmente en la guerra. Se anticipan más bombardeos israelíes; Netanyahu hablará pronto.