El pastor expone Job 22:28, prometiendo que buenas decisiones harán que todo salga bien y la vida brille con luz divina. Las decisiones clave son amigarse con Dios acercándose de todo corazón, como indica el versículo 21.
La segunda decisión es guardar las palabras de Dios en el corazón, obedecer sus mandamientos y aceptar su enseñanza, trayendo prosperidad y bendiciones. La tercera es limpiar la vida de toda maldad, alejando el mal del hogar y santificándose para los propósitos divinos.
Estas decisiones garantizan una vida iluminada y bendecida, ya que Dios cumple sus promesas. El pastor comparte anécdota de compañeros de colegio en Capitán Bermúdez, Santa Fe, donde unos prosperaron y otros cayeron en vicios o delito por sus decisiones, pese a orígenes similares.
En el siglo XVIII, puritanos hacían listas de resoluciones morales desde temprana edad para autodisciplinarse y parecerse a Cristo, usando virtudes como brújula vital.
La vida resulta de decisiones tomadas; buenas decisiones llevan por buen camino y bendicen a la descendencia.