El pastor enseña que el matrimonio es un pacto indisoluble aprobado por Dios, citando Primera de Corintios 7:10, donde se ordena que la esposa no se separe de su esposo y viceversa, y Romanos 7, que indica que el vínculo solo se rompe por la muerte del cónyuge.
Usa el ejemplo de Herodías casándose con Herodes mientras Felipe vivía como adulterio, porque el primer esposo seguía vivo. Explica que la viuda o viudo puede recasarse legítimamente sin cometer pecado, pero no hay obligación de hacerlo.
Sin embargo, revela una segunda causa que rompe el vínculo: la fornicación o porneia, término griego para cualquier relación sexual ilícita, según Mateo 19:9 dicho por Jesús. Esto habilita al cónyuge inocente a divorciarse y recasarse sin adulterio.
La fornicación incluye adulterio, homosexualidad, bestialismo, incesto o relaciones con menores, no solo infidelidad heterosexual. Critica el ejemplo de Herodías y Felipe, ya que no hubo infidelidad de Felipe, por lo que el divorcio era inválido. Menciona Deuteronomio 24 en el Antiguo Testamento, pero Jesús lo supera diciendo que Moisés lo permitió por dureza de corazón.
Enfatiza que si el cónyuge infiel se arrepiente, el inocente puede perdonar y mantener el matrimonio, ya que Dios da permiso pero no obliga al divorcio.