Los panelistas cuestionaron duramente al senador Francisco Poltroni por afirmar que comer un ojo de bife en Argentina es un lujo comparable a una Ferrari, como en el resto del mundo. Argumentaron que esta comparación ignora la tradición argentina de consumo accesible de carne y refleja una involución en el acceso a alimentos básicos.
Destacaron que cortes parrilleros como vacío, matambre y costilla siempre fueron baratos a nivel mundial y accesibles para el pueblo argentino, mientras que el ojo de bife se acerca a precios internacionales por exportaciones. Criticaron el discurso de Poltroni como discriminatorio hacia los sectores populares, insistiendo en que la gente común comía carne de forma habitual antes.
Explicaron diferencias entre cuartos delanteros (baratos, como tira de asado que se 'tiraba' antes) y traseros (caros), y categorías de animales: ternerita para pudientes, novillo para clase media, vaca buena para trabajadores. Advirtieron que si el pueblo deja de consumir carne, se afecta el mercado interno, la 'gallina de los huevos de oro' según consignatarios.
Concluyeron que la eficiencia económica no se mide solo por precios de venta, sino por costos, y lamentaron la falta de cultura de pescado por problemas logísticos en Argentina.