En las calles de Barracas, el cronista Claudio Cardoso sigue consultando a vecinos sobre el impacto de los aumentos en servicios, colectivos, luz, gas y alquileres que asfixian el bolsillo, con ventas colapsadas en comercios desde noviembre y familias reutilizando útiles escolares por falta de plata.
Un pintor de changas confiesa que sobrevive ajustándose al máximo para pagar un alquiler de 500 mil pesos con su familia de seis integrantes, incluyendo una bebé que requiere pañales y leche diarios; su esposa perdió el empleo recientemente y critica duramente al gobierno actual por empeorar la situación económica, afirmando que todo aumenta mientras los salarios no acompañan.
En una perfumería, la dueña indica que mantienen clientas fieles pese a productos más caros y faltantes por empresas, con verano flojo pero leves mejoras post-fiesta, aunque la gente consume menos que antes.
El testimonio más impactante llega de un ex obrero metalúrgico de 19 años de antigüedad en una fábrica de Carapachay que cerró completamente; ahora trabaja en un garage improvisado, paga 60% de su sueldo en alquiler e impuestos, no puede mantener su auto 2003 y carga con bronca contra el presidente por su discurso agresivo, la reforma laboral que complica cobrar indemnizaciones y un plan que extermina a la clase trabajadora y media, peor que en 2001.
Los periodistas destacan la angustia repetida en testimonios similares a los de trabajadores de FATE, con fábricas cerrando y bronca acumulada por la incertidumbre en renovaciones de alquileres y deudas impagables.