Nahuel Gallo se somete a una tomografía computada y control oftalmológico como últimos chequeos antes de abandonar el Edificio Centinela, tras 448 días de detención y una huelga de hambre.
Fuentes médicas indican que Gallo se encuentra relativamente bien de salud considerando las circunstancias extremas, con foco en su estado psicológico post-detención, donde se espera un deterioro mayor pero no se observa.
El Ministerio de Seguridad Nacional prioriza contención clínica y psicológica, descartando patologías mediante exámenes generalizados, mientras su esposa destaca la necesidad de sanar cuerpo y mente con amor familiar.
Reportera en vivo confirma expectativa por salida inminente, con controles permanentes esta semana; llegó al lugar a las 6:30 de la mañana en operativo especial y perdió mucho peso durante cautiverio.