Nahuel Agustín Gallo, el gendarme detenido 448 días en Venezuela, se destacó en la cárcel como héroe que cantaba el himno nacional argentino, contaba chistes y motivaba a otros presos políticos para mantenerlos mentalmente fuertes, según testimonios de compañeros que lo escuchaban desde celdas vecinas.
Gallo respondía que su fuerza venía de su hijo Víctor, de tres años, a quien casi no conocía, y usaba videos para que el niño no olvidara su rostro mientras su esposa María Alexandra Gómez luchaba por su liberación viajando de cárcel en cárcel sin acceso a abogado ni pruebas contra él.
El régimen chavista lo acusó sin base de ser espía y planear atentar contra Nancy Rodríguez; ahora, tras reencuentro familiar en Ezeiza con Gómez y Víctor, Gallo ingresa al edificio Sentinela para chequeos médicos, con cúpula de seguridad y especulaciones de llegada a las 6:30, según conexión en vivo.
Patricia Bullrich y Elisa Trota celebraron su regreso en redes, exigiendo libertad para Germán Giuliani y otros presos; el régimen de Diosdado Cabello, Padrino y hermanos Rodríguez aún retiene disidentes pese a su desarticulación.