Federico, un hombre de 36 años, murió en una historia de horror tras salir del trabajo para buscar a su hijo de 11 años e ir a pescar, una rutina habitual que terminó en tragedia.
El padre circulaba a velocidad normal por una avenida cuando chocó contra un cable de acero recubierto que dos personas habían tendido para cortar la calle e instalar corzos en una picada ilegal.
Las imágenes sensibles muestran el impacto fatal, destacando el peligro de estas prácticas que convierten calles en circuitos mortales.