Javier Milei brindó un discurso de casi dos horas en el Congreso, cargado de agresiones a la oposición a la que llamó cucas, celebrando el oficialismo que lo vio como el Milei auténtico por el que votaron.
El presidente fue al choque permanente, sin anuncios económicos relevantes como inflación o desocupación, enfocándose en críticas violentas que hicieron levantarse a senadoras como Alejandra Vigo de Córdoba y Julieta Corroza de Neuquén por no tolerar el tono.
Adolfo Apodaca elogió el discurso como el mejor de Milei, original y contundente en propuestas de reestructuración del Estado, dirigido a su base que lo banca.
Miguel Ponce lo criticó como un show sin sustancia, lleno de insultos sin antecedente, ignorando fracasos económicos y proponiendo cambios legales peligrosos, con reacciones de sorpresa e indignación en el comercio exterior.
La oposición se sintió aludida mientras el oficialismo reivindicaba haber escuchado años de kirchnerismo y ahora les tocaba a ellos.