Javier Milei mantiene su estrategia de show disruptivo en la apertura de sesiones, insultando a opositores como "manga de ladrones", "cucas" y "Chilindrina Trosca", mientras el panel lo celebra como su versión más fuerte post-electoral. Analistas destacan que simula espontaneidad para emocionar a su base y generar buzz digital.
El panel profundiza que Milei firmó un contrato electoral con la ciudadanía para ser políticamente incorrecto, revolucionando la TV y política tradicional con formas audaces que diferencian su personalidad genuina y valiente.
Comparan favorablemente con presidentes tibios como Mauricio Macri y Alberto Fernández, que se quejaban en off sin confrontar, mientras Milei lucha abiertamente. Critican que estas performances distraen atención y confunden al peronismo desorientado sin liderazgo.
Dividen al electorado en quienes reconocen su firmeza aunque discrepen, versus indiferentes, enfatizando que las formas importan y son clave para su conexión.