Javier Milei protagonizó un discurso performático y confrontativo en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso, arremetiendo contra la oposición kirchnerista a la que tildó de ineptos, moralizantes y chorros, destacando que Cristina Fernández de Kirchner está presa por causas como Vialidad, Cuadernos e Irán.
El presidente llegó ofuscado, posiblemente influido por el recibimiento frío de la vicepresidenta Victoria Villarroel, y respondió a los insultos de la oposición de Unión por la Patria y la izquierda, que lo tildaron de fascista y delincuente, interrumpiéndolo 50 veces con carteles y gritos, incluyendo Juan Grabois. Milei replicó citando el superávit de 100 millones de dólares en Aerolíneas Argentinas este año tras pérdidas de 8 mil millones bajo gobiernos anteriores.
El panel celebró la actitud de Milei por decir "todas las verdades" sin corrección política, harto de la violencia opositora sin argumentos, y lo describió como estratégico para levantar su base, hablando de moral como política de Estado, reformas en educación, justicia, aduanas y tributarias, y el Congreso más reformista de la historia.
Analizaron que Milei usa la confrontación calculada, diferenciándolo de líderes como Mauricio Macri, y cuestionaron la doble vara si Axel Kicillof usara tono similar, preservado por su promesa electoral de ser políticamente incorrecto.
Destacaron el daño del modelo kirchnerista que destruyó Argentina, necesitando batalla cultural, y elogiaron que Milei expuso el robo y desigualdad de la "justicia social".