Javier Milei revivió su estilo agresivo de 2023 en la apertura de sesiones legislativas, confrontando a la oposición con insultos como "ignorantes, manga de ladrones" por defender la justicia social, que él tildó de robo desigual ante la ley.
El presidente apuntó directamente a Juan Grabois como "oligarca disfrazado de pobre", a Miriam Bregman como "Chilindrina Troska" y "gatito mimoso", vengándose de debates pasados, y repartió apodos como "Piedrita" a empresarios como Paolo Rocca de Techint o Martín Lousteau. El panel analizó esto como estrategia para reforzar la grieta, acorralar al kirchnerismo deshilachado y peronismo en crisis en Buenos Aires, perfilándose para 2027.
Milei defendió la apertura económica atacando a empresarios prebendarios y corruptos que acumulan renta, curándose en salud ante cierres de fábricas y pérdida de empleo informal, sin mencionar inflación ni atacar sindicatos ni periodistas con fuerza. Admitió problemas laborales pero justificó con datos de bajo desempleo.
El discurso divisivo, con eufória y coro de aplausos armados, busca abroquelar su base empoderada por victorias en Senado, proponiendo reformas de Estado mínimo, libertad plena y posible cambio constitucional, todo o nada para un país nuevo.
Panelistas coincidieron en que Milei organiza el escenario político, disfrutando el stand-up revulsivo, comparándolo con cadenas de Cristina Fernández de Kirchner, priorizando contenido sobre formas agresivas que no gustan a todos.