Luciano Sacara, profesor asociado en política del Golfo en la Universidad de Qatar, alerta desde Doha que la guerra iniciada por Trump contra Irán se sale de control con más actores involucrados, ninguno capaz de sostenerla a largo plazo.
Destaca las contradicciones de Trump, quien en media hora pasa de considerar enviar tropas necesitando aprobación del Congreso a buscar una solución negociada similar a Venezuela sin cambio de régimen. Irán responde con consistencia elevando precios de petróleo y gas al cerrar el Estrecho de Hormuz, afectando a Qatar Energy y la refinería Rastanura en Arabia Saudita atacada por Irán, bloqueando el mercado energético global.
China presiona a Estados Unidos para detener la escalada mientras todos buscan un alto el fuego necesario para el mundo entero. En Qatar, tras tres días de ataques, el ejército aéreo junto a Estados Unidos derriba misiles, pero aeropuertos de Doha, Dubái, Abu Dhabi, Manama y otros están cerrados o alcanzados, alterando la vida cotidiana con trabajo y clases online como en COVID.
Qatar critica el ataque de Estados Unidos y no lo apoya, habiendo advertido desde enero junto a Turquía y Egipto contra él por falta de evaluación del arsenal iraní y stocks de misiles antiaéreos agotados en la confrontación con los hutíes. Sacara describe sonidos de interceptores y drones, pero mantiene calma coordinando con la embajada argentina.
Trump contradice objetivos en su discurso: enriquecimiento nuclear cero, fin del programa balístico y destrucción de la República Islámica, sin margen militar prolongado por deuda interna.