Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, criticó al gobierno nacional por abandonar a los trabajadores despedidos que sienten vergüenza, afirmando que el problema no es de ellos sino del rumbo económico insensibile.
Kicillof advirtió que naturalizar la idea de que los argentinos no sirven o los trabajadores son vagos lleva a la resignación, que es el triunfo cultural del plan económico actual. Insistió en recuperar el orgullo y la convicción de que la tragedia actual se puede cambiar.
Además, rechazó la fantasía anarcocapitalista que culpa al Estado de todos los males y criticó que se hable mal del Estado justo cuando más se necesita. Argumentó que la mano invisible del mercado no existe, no defiende la producción nacional ni genera infraestructura ni empleo.
El gobernador defendió al Estado como herramienta eficaz para corregir desigualdades, integrar, generar trabajo y proteger intereses nacionales, afirmando que sin Estado hay ley de la selva y abuso.