Rodrigo González reportó en vivo desde Israel bombardeos simultáneos en ciudades del norte por Hezbollah desde Líbano e Irán vía Siria. Mostró la televisión local listando ataques en tiempo real mientras sirenas suenan constantemente. Explicó que la situación calmó tras presión de EE.UU., pero Hezbollah se sumó con bombas a las tres de la mañana tras ataques israelíes y estadounidenses contra Irán el sábado.
González describió días duros y tensos con orgullo por los logros contra Irán, y afirmó que el pueblo israelí resistirá las cuatro o cinco semanas pronosticadas por Donald Trump porque soporta amenazas desde hace más de 40 años de vecinos que buscan destruirlos. Insistió en la necesidad de paciencia para atacar a un régimen venenoso.
Adrián Krupnik, doctor en Historia de la Universidad de Tel Aviv, analizó el desmantelamiento del eje de resistencia chiita iraní, que incluía Hezbollah, Hamas, hutíes en Yemen, milicias en Irak y Afganistán, y el régimen de Assad en Siria. Señaló que ahora el conflicto llegó al corazón del régimen de los ayatolás, debilitándolo día a día aunque un régimen herido combatirá hasta el final.
Krupnik explicó que el desenlace depende de la dinámica interna iraní, con levantamientos populares reprimidos brutalmente como el último con 30 o 40 mil muertos, sin oposición unificada, y rivalidad entre el Ejército regular y las Guardias Revolucionarias leales a la ayatolá. Detalló que Trump y Netanyahu coordinaron porque sus intereses convergen: Trump exigió entrega de uranio enriquecido y fin del financiamiento a proxies, rechazando la táctica iraní de ganar tiempo en negociaciones.
Los ataques se dieron cuando Khamenei reunía a 40 colaboradores cercanos. China es solo socio comercial de Irán sin alianza militar, y nadie en Medio Oriente quiere una bomba nuclear iraní, con Arabia Saudita dispuesta a aliarse militarmente contra Teherán.