Ahmad Vahidi, exministro de Defensa iraní y señalado como ideólogo del atentado a la AMIA por Argentina, lidera ahora las fuerzas armadas de Irán, potenciado en los últimos 20 años junto a otros sobrevivientes de ataques israelíes y estadounidenses. Argentina solicitó su captura vía Interpol por homicidio agravado con pena de prisión perpetua, como denunció Alberto Nisman antes de morir, en medio del memorándum con Irán que buscaba evitar juicios.
Lautaro Capa, argentino trabajando en el aeropuerto de Dubái atacado por Irán, relató en vivo una calma relativa hoy con calles semivacías, supermercados abastecidos y servicios intactos, aunque el espacio aéreo clausurado y alertas por geolocalización en celulares. La comunicación se cortó abruptamente, pero confirmó tranquilidad tras derribos masivos: Emiratos destruyeron 541 drones, 165 misiles balísticos y 2 cruceros iraníes.
Irán ataca indiscriminadamente países aliados de EE.UU., incluyendo hoteles en Dubái, bases británicas en Chipre (defendidas por Grecia con aviones y buques), y hoy la petrolera Aramco en Arabia Saudita, que podría sumarse al contraataque con Israel y Washington. Qatar derribó dos aviones iraníes, Hezbollah revive ofensivas desde Líbano ignorando al gobierno local, y el conflicto se expande al Mediterráneo con Macron pidiendo más ojivas nucleares francesas y Reino Unido autorizando base Diego García a EE.UU.
Al menos 554 muertos en la escalada inicial con 360 misiles iraníes sobre Beirut y bases regionales, cierre del Estrecho de Hormuz disparando petróleo, y vínculos históricos como visitas de Vahidi a Bolivia bajo Evo Morales pese a alertas argentinas.
Turquía evita ataques por afinidad, pero la mayoría de países del Golfo sufre lanzamientos no solo militares, elevando temores de guerra total con Rusia y China en el fondo.