Un hombre de 36 años murió degollado por un cable colocado por vecinos para cortar la circulación de la calle y realizar una murga aparentemente no autorizada; habían puesto pedacitos de cinta de peligro pero no se veía bien de lejos.
La familia reclama por la muerte y confía en la objetividad de la justicia como poder republicano para cumplir la Constitución Nacional.