Nahuel Gallo, el gendarme argentino detenido ilegalmente durante 448 días en Venezuela, regresó a la Argentina gracias a gestiones silenciosas de la AFA con la Federación Venezolana de Fútbol y Conmebol, en un vuelo que pasó por Guayaquil y Arica.
Claudio Tapia, presidente de la AFA, planeaba viajar pero un juez federal se lo impidió; en su lugar fueron directivos que coordinaron el traslado pese a la falta de comunicación con el gobierno argentino, que se molestó profundamente por los vínculos de Tapia con un funcionario venezolano ahijado de Delcy Rodríguez.
El gobierno de Javier Milei, alertado extraoficialmente, sintió que la AFA le robaba un logro político al régimen de Maduro, que nunca liberaría presos para el oficialismo; en Ezeiza, funcionarios como Patricia Bullrich, Alejandra Monteoliva y Pablo Quirno coparon el recibimiento para evitar protagonismo de la AFA.
En el segmento, Carolina Amoroso detalló el traslado desde la cárcel El Rodeo a la Dirección de Contrainteligencia Militar y la intervención futbolera; Vanessa Julián, hermana de otro detenido argentino Germán Giuliani (en Yare III hace 9 meses), expresó alegría por Gallo pero dolor porque su hermano quedó olvidado, pese a esperanzas por liberaciones masivas de presos políticos.
Giuliani, padre de tres hijos, resiste fortalecido según compañeros liberados, pero la familia solo tiene llamadas de dos minutos bajo custodia; piden ayuda urgente al gobierno ante la incomunicación con Venezuela.