El gendarme argentino Nahuel Gallo regresó a la Argentina tras 448 días de detención ilegal en la prisión Rodeo 1 de Venezuela, acusado falsamente de espionaje. Llegó en un avión privado a Ezeiza cerca de las 5 de la mañana y fue recibido por su familia, su esposa María Alexandra Gómez y su hijo Víctor de tres años, en un emotivo reencuentro.
Autoridades como la ministra de Seguridad, el canciller y representantes de la AFA facilitaron su traslado, pese a controversias sobre dirigentes cuestionados por causas penales como lavado de dinero. El presidente Javier Milei celebró su regreso, destacando que lo importante es que vuelva, independientemente de quién gestionó el operativo.
Posteriormente, Gallo fue llevado al Centro Asistencial Buenos Aires en el edificio Sentinela de Gendarmería, en Avenida Antártida Argentina 1400, para una primera revisión médica. Su esposa indicó que su estado es delicado debido a una huelga de hambre reciente junto a otros presos para exigir amnistía venezolana, lo que le dejó secuelas y bajo peso.
La periodista María Julia Mastromarino reportó en vivo que Gallo llegó sonriente con su hijo en brazos, acompañado de autoridades como Monteoliva, Quirno y Burris. Permanecerá en observación hasta decidir si lo derivan o envían a casa; su esposa lo visitará a la tarde.
Panelistas destacaron el mérito humanitario del regreso pese a críticas políticas a la AFA, subrayando que las causas penales no opacan la gestión ni el alivio por su libertad.