La Finalísima entre Argentina y España, programada en 27 días en el estadio Lusail de Qatar con 89.000 entradas vendidas, enfrenta un limbo organizativo por los ataques de Israel y Estados Unidos a Irán y las represalias, incluyendo bombardeos en Qatar.
La federación de Qatar y la asiática suspendieron todos los partidos, competencias y entrenamientos. No hay suspensión oficial aún, pero analizan cambio de sede como Wembley en Reino Unido o España, priorizando jugarla antes del Mundial para evitar complicaciones; postergación es última opción.
La FIFA evalúa excluir a Irán del Mundial por el conflicto, similar a exclusiones de Rusia por Ucrania o traslado de Sub-20 de Indonesia por seguridad de jugadores israelíes. El Mundial 2026 en México, EE.UU. y Canadá preocupa por violencia narco en México tras asesinato de Mench y 13 partidos allá.
EE.UU., coanfitrión y protagonista bélico, genera dudas éticas sobre su participación pese a conflictos. Hoy sería imposible jugar en Qatar por crisis, con repatriaciones pendientes para europeos en Golfo y aeropuertos afectados.